Problemas

Trastorno de la conducta alimentaria

Los trastornos de la conducta alimentaria hacen referencia a variantes de comportamientos normales en lo que a conductas de la alimentación se refiere, deteriorando su salud física y mental. Este tipo de conductas apartadas de la norma suelen ser dietas, restricción de la ingesta, rituales (comer de pie, cortar comida en trozos diminutos…) asociadas a creencias irracionales.

El origen multifactorial de este tipo de trastornos implica que la evaluación, diagnóstico y tratamiento deben basarse en aspectos psicosociales.

Etapas de la alimentación

Vamos a conocer algunos patrones evolutivos relacionados con la alimentación:

Durante los primeros meses, el niño tiene una dieta basada exclusivamente en ingesta láctea; de forma progresiva, se van ampliando los alimentos hasta alcanzar la total autonomía del alumno, alrededor de los 12 años de edad.

Muchos autores como Graell y Cols (2015) remarcan la importancia de la respuesta de la madre en función de la actitud mostrada por su hijo en el contexto alimentario y el inicio en la ingesta de alimentos sólidos.

Entre los 12 y los 24 meses, el niño empieza a expresar sus propios gustos y sus primeras peticiones.

Alrededor de los 3 años, el niño es capaz de ingerir de manera autónoma el mismo tipo de alimentos que un adulto.

A partir de la edad escolar, y según se va produciendo un avance hacia la etapa de la adolescencia, comienza a aparecer la percepción del aspecto corporal y su relación con el ámbito social. Este aspecto social del trastorno cada vez aparece en alumnas y alumnos de menor edad, incluso dentro de la etapa de primaria.

Cuando el niño o niña presenta estados emocionales lábiles, pueden aparecer síntomas como la realización de polifagia (sensación de hambre imperiosa e irrefrenable), ejercicio físico excesivo o vómitos autoinducidos, aunque estos últimos se dan con poca frecuencia.

En la etapa adolescente de las personas, el ámbito social cobra mayor importancia, equiparándose y superando al modelo de referencia que hasta ese momento era el contexto familiar.

La percepción de exigencia por parte del entorno en esta fase aumenta, dando lugar a posibles dudas sobre sus propios recursos y valía para afrontar ciertas situaciones de demanda. Este es un momento clave para que surja un trastorno alimentario como refugio ante la sensación de incapacidad.

Trastornos en la infancia

Trastorno de evitación/restricción de la ingesta de alimentos
Se caracteriza por la acción de evitar o restringir la ingesta de alimentos, interfiriendo en el desarrollo nutritivo y energético del niño.

Según DSM-5 (American Psychiatric Association, 2014), este trastorno tiene como consecuencia, una pérdida significativa de peso, necesidad por realizar una alimentación artificial a base de suplementos o de forma enteral para conseguir una nutrición ajustada a su momento evolutivo y afectación al desarrollo del ámbito psicosocial.

Problemas leves en la infancia

Negación por comer ciertos tipos de alimentos y/o formas de prepararlos.
Vómitos
Excesivo tiempo en comer los alimentos.

Trastornos en la adolescencia

Anorexia nerviosa

Es característico de la Anorexia Nerviosa llevar a cabo conductas para conseguir la disminución del peso y sentir temor a la idea de aumentar de peso.

Es diez veces más frecuente en mujeres que en hombres.

Red flags de la Anorexia

A continuación, encontrarás una tabla con patrones de conducta típicos de la Anorexia Nerviosa, aunque algunas de ellas, las de fonde blanco, pueden compartirse con otro tipo de problemas.

Si la persona que te preocupa, cumple al menos 3 de las sombreadas con color ocre, ponte en contacto con un profesional. Algunas de ellas pueden ser difíciles de averiguar, pues la persona suele esforzarse en esconder el problema. Es muy posible que la persona necesite ayuda y que no sea consciente de ello.

 

Conductas

Ha adelgazado mucho
Evita comer
Miente, haciendo creer a los demás que sí come
Realiza esfuerzos físicos, aparentemente insignificantes y carentes de sentido, normalmente a escondidas (por ejemplo, andar de puntillas o hacer sentadillas a escondidas…)
Vomita con relativa frecuencia
Usa laxantes con frecuencia
Sufre ante la idea de comer
Dice que su cuerpo está más gordo de lo que el resto de personas percibe
Dice frases negativas sobre su cuerpo
Evita situaciones sociales en las que la comida está presente
Te sorprende su conocimiento de las calorías de cada alimento
Muestra infatigable esfuerzo por satisfacer a los demás
Es perfeccionista
Nunca se permite fracasar
Empieza a salirle vello donde antes no tenía
Empieza a tener problemas en los dientes
Sospechas que no le gusta que te preocupes por ella, y tampoco hace nada especialmente disruptivo, más bien, es una persona ejemplar.
No se percata realmente de las dificultades que puede ocasionar estar en infra peso.
En relaciones sentimentales se deja influenciar en exceso, sometiéndose al deseo de la pareja.

Algunas consecuencias típicas de la Anorexia nerviosa son:

Dificultad en la conciliación de sueño
Amenorrea
Tensión baja
Arritmias
Intolerancia al frío
Aparición de vello
Irritabilidad
Aislamiento social

Tipos de Anorexia Nerviosa

Tipo restrictivo. Pérdida de peso por restringir y realizar ejercicio físico excesivo.
Tipo atracón/purga Utilización de polifagia (sensación incontenible de hambre) y purgas (uso de laxantes o vómitos).

Bulimia Nerviosa

En la Bulimia Nerviosa es frecuente que la persona se de atracones de comida y posteriormente, llevar a cabo conductas para compensar el lo ingerido bien con vómitos bien, laxantes o realizando un exagerado esfuerzo físico.

Es diez veces más frecuente en mujeres que en hombres.

Red flags de la Anorexia

A continuación, encontrarás una tabla con patrones de conducta típicos de la Bulimia Nerviosa, aunque algunas de ellas, las de fonde blanco, pueden compartirse con otro tipo de problemas.

Si la persona que te preocupa, cumple al menos 3 de las sombreadas con color ocre, ponte en contacto con un profesional. Algunas de ellas pueden ser difíciles de averiguar, pues la persona suele esforzarse en esconder el problema. Es muy posible que la persona necesite ayuda y que no sea consciente de ello.

 

Conductas

Ha adelgazado mucho
Sabes que se da atracones de comida
Te llama la atención lo rápido que come en algunas ocasiones
Realiza esfuerzos físicos, aparentemente insignificantes y carentes de sentido, normalmente a escondidas (por ejemplo, andar de puntillas o hacer sentadillas a escondidas…)
Vomita con relativa frecuencia
Usa laxantes con frecuencia
Sufre ante la idea de comer
Dice que su cuerpo está más gordo de lo que el resto de personas percibe
Dice frases negativas sobre su cuerpo
Evita situaciones sociales en las que la comida está presente
Te sorprende su conocimiento de las calorías de cada alimento
Sientes que se esfuerza por aparentar una imagen de sí misma, más segura de lo que realmente la sientes
Se siente constantemente insatisfecha
Suele tener momentos agudos de sufrimiento por la sensación de culpa
Empieza a salirle vello donde antes no tenía
Empieza a tener problemas en los dientes
Tiene una historia de conflicto con las relaciones sociales
No se percata realmente de las dificultades que puede ocasionar estar en infra peso.
En relaciones sentimentales se deja influenciar en exceso, sometiéndose al deseo de la pareja.
De repente te falta comida en casa

Diferencias y similitudes entre Anorexia y Bulimia Nerviosa

Diferencias entre Anorexia y Bulimia Nerviosa

Las personas con Anorexia Nerviosa buscan la evitación al daño, mientras que el alumno o alumna con Bulimia Nerviosa busca incesantemente nuevas sensaciones y muestra baja tolerancia a frustración (Calvo, 2002).
Las personas con Anorexia Nerviosa tienden al control y perfeccionismo y el alumno o alumna con Bulimia Nerviosa muestra falta de control de impulsos de impulsos, caos.
El entorno de las personas con Anorexia Nerviosa, se percatan menos del problema, ya que la sintomatología psicológica suele ser vista con menos preocupación. Por ejemplo, el perfeccionismo en el estudio.

Similitudes entre Anorexia y Bulimia Nerviosa

Las personas que padecen cualquiera de los trastornos muestran bajos recursos psíquicos para afrontar exigencias del entorno que la población media, repercutiendo en su vulnerabilidad (Calvo, 2002).
Las personas que padecen cualquiera de los trastornos muestran distorsiones cognitivas (interpretaciones erróneas de la realidad) que interfieren en la apreciación de la realidad y en la magnificación de las reacciones emocionales ante episodios que no suponen un peligro auténtico.
Las personas que padecen cualquiera de los trastornos muestran dificultades de regulación emocional en TCA. Se hace uso del continuo “cuerpo-comida” como método de gestión y equilibrio emocional.
Las personas que padecen cualquiera de los trastornos muestran mayor tendencia hacia la labilidad emocional.

Otros tipos de trastornos

PICA: consumición de componentes no considerados alimentarios ni nutritivos (jabón, tiza, metales, etc.), durante un tiempo mínimo de un mes.
Trastorno de rumiación: regurgitar la comida ingerida tras los episodios de ingesta, durante una duración mínima de un mes, produciéndose varias veces por semana o a diario.
Trastorno de atracones: ingesta excesiva y descontrolada de alimentos, durante al menos una vez a la semana, con una duración mínima de tres meses. No se aprecian conductas compensatorias tras el episodio de atracón.

En Parada Psicología se trabaja para que la persona, adolescente o adulta, aumente su autoestima, alcance un mayor nivel de gestión emocional ante las exigencias del entorno y así, cambiar su percepción del mundo exterior y de sí misma.

Es un proceso largo y difícil, que nadie se lleve a equivocación.

La participación activa por parte de la familia en su proceso de recuperación es fundamental.

Referencias bibliográficas

Calvo, R. (2002). Anorexia y bulimia. Guía para padres, educadores y terapeutas. Barcelona: Planeta Prácticos.
Graell, M., Villaseñor, A., y Faya, M. (2015). Signos de alerta en los trastornos de la conducta alimentaria en Atención Primaria. Del nacimiento a la adolescencia. En AEP, Curso de Actualización Pediatría (pp. 423-430). Madrid: Lúa Ediciones 3.0

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